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Josep Maria Servià y Fina Roman cumplen su objetivo y acaban la Baja Aragón

Un pinchazo, que dañó los cables del mando del cambio, les costó 30 minutos de penalización y alejarse del top 20.
Terminaron en 31ª posición general y undécimos del apartado del Campeonato de España de Rallys Todo Terreno.
“Pinchamos en las tres etapas, pero el principal problema fue el polvo. Resultaba imposible acercarse al rival de delante para intentar rebasarle”.

Josep Maria Servià y Fina Roman lograron llevar el buggy Herrator V8, apoyado por su constructor Javier Herrador y la cadena andaluza de joyería Vsry, hasta la meta de la Baja Aragón, marcándose así el objetivo que se habían propuesto en la carrera turolense.

La pareja de Pals, que reaparecía tras su última participación en 2014, se mostró firme y segura, y finalizó la carrera en 31ª posición de la general y 11ª entre los inscritos en el Campeonato de España de Rallys Todo Terreno. Este resultado se vio perjudicado por una penalización de 30 minutos a causa de un problema de cambio, sin el que habrían quedado a las puertas del podio nacional y hubieran ganado diez posiciones en la general.

“Estamos muy contentos porque hemos acabado con una impresión muy positiva de nuestra actuación y nos hemos encontrado muy bien. Nos quedamos con las ganas de repetir la experiencia”, señala Josep Mª Servià.

El piloto catalán quedó sorprendido por el vehículo. “El Herrator tiene muchas posibilidades, puede mejorar mucho, y Javier Herrador ya trabaja en una nueva versión más apta para las bajas, porque no es el mejor coche para una prueba de estas características, con zonas a 40 km/h. Está pensado para espacios más abiertos, de desierto o de las bajas americanas, más rápidos. Hicimos algunos pequeños cambios en la suspensión y el segundo día fue bastante mejor”.

La pareja gerundense sólo tuvo dos contratiempos en esta carrera, “los pinchazos y el polvo. La penalización fue por reparar el cambio, pero de hecho no fue un problema por el cambio en sí, sino las consecuencias de un pinchazo. Los trozos de goma de un neumático acabaron dañando el cable del cambio al finalizar la segunda especial del sábado”, cuenta Servià.

Fina Roman aclara que “todo comenzó a 10 kilómetros del final de la especial. Parecía un pinchazo lento y decidimos continuar. Pero a 4 km de la meta la rueda acabó perdiendo todo el aire y 2 km después estalló y comenzamos a tener problemas de cambio. Josep Maria pudo poner de forma manual la primera y pudimos llegar a la asistencia, que estaba a 9 km”.

La reparación superó el tiempo máximo previsto “y como vimos que íbamos a tener la penalización máxima de 30 minutos, los mecánicos aprovecharon para repasar el coche para el día siguiente”, continúa Fina.

Josep Maria asegura que pincharon en las tres especiales. “Había muchas zonas de piedra y este buggy pesa mucho de atrás. Nosotros llevábamos neumáticos comerciales y no aguantaron la exigencia de la carrera. De tanto cambiar ruedas, el domingo ya hicimos una sustitución muy rápida”, bromea.

El otro problema según Servià fue el polvo. “Salíamos a un minuto del de delante y eso era poco tiempo. Aunque llevábamos el sistema Stella para avisar de que nos dejaran pasar, no siempre podías acercarte lo suficiente al vehículo precedente para que la señal se activase. Además, también encontramos a alguno a quien al parecer no le funcionaba correctamente. El momento más duro de la Baja Aragón fue entre el km 25 y 70 de la segunda especial, cuando comprobamos que era imposible adelantar y decidimos no correr riesgos”.

Fina añade que “Josep Maria levantó tanto el pie que le pregunté si no se encontraba bien y me dijo que era por el polvo. No podíamos superar al de delante y en una zona vimos que estábamos alcanzando a dos más, así que era imposible”.

La pareja se “felicitó al acabar la carrera” y ha quedado con ganas “de repetir la experiencia, pero ello dependerá de los apoyos que podamos encontrar”. Seguro que lo intentarán.

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